{"id":3133,"date":"2013-04-28T15:31:40","date_gmt":"2013-04-28T15:31:40","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost\/cidac_eng\/index.php\/2013\/04\/28\/the-cnte-and-the-citizens\/"},"modified":"2016-07-11T15:38:54","modified_gmt":"2016-07-11T21:38:54","slug":"the-cnte-and-the-citizens","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cidacmx.org\/eng\/the-cnte-and-the-citizens\/","title":{"rendered":"The CNTE and the Citizens"},"content":{"rendered":"<p>El pa\u00eds sigue polarizado, no s\u00f3lo en las posiciones y preferencias, sino tambi\u00e9n en el concepto de c\u00f3mo los mexicanos se encuentran como sociedad. Para que bloqueaban una carretera algunos mexicanos es algo natural y aceptable: todo vale en el amor y la guerra. Para otros, el bloqueo de un medio de comunicaci\u00f3n constituye una violaci\u00f3n constitucional. En el primer caso el uso de la fuerza es equivalente a la represi\u00f3n, por tanto, reprobable y nunca deber\u00eda tener lugar; para otros, la fuerza es un instrumento central del estado de derecho. Esto se trata de puntos de vista no s\u00f3lo con prop\u00f3sitos cruzados, sino tambi\u00e9n sobre los estilos de vida radicalmente diferentes: para algunos &#8220;cuanto peor, mejor&#8221;, para otros &#8220;esto es s\u00f3lo el largo&#8221;. En \u00faltimo an\u00e1lisis, los problemas profundamente arraigados que enfrenta la sociedad mexicana no se enfrentan: la divisi\u00f3n que entorpece el pa\u00eds y que dificulta que la construcci\u00f3n de una plataforma de desarrollo en el que todos en cola de milano. Nada de esto es nuevo, pero lo m\u00e1s terrible de todo es que durante cincuenta a\u00f1os los mexicanos han sido, al menos desde 1968, enredados en este laberinto y no hay nada que sugiera que hemos avanzado ni un \u00e1pice.<\/p>\n<p>Es f\u00e1cil asignar la culpa, insultos o ep\u00edtetos en todas las direcciones, como ha ocurrido con los bloqueos de carreteras organizados por la Coordinaci\u00f3n Nacional de Trabajadores de la Educaci\u00f3n (CNTE) fan\u00e1ticos, pero eso no nos va a llegar muy lejos. En la medida en que estos grupos viven dentro de un entorno o una raz\u00f3n de potencia distinta de la de aquellos que aceptan las reglas formales del juego (sean \u00e9stos mal, queriendo o insuficiente), las reglas no son aplicables. Desde esta perspectiva, es in\u00fatil para condenar a un comportamiento cuando el objetivo mismo de un individuo que se comporta de una manera determinada es hacer que la oposici\u00f3n o reprobaci\u00f3n del marco normativo sintieron que &#8220;otros&#8221; consideran v\u00e1lidos. La contradicci\u00f3n es lo que yace en el coraz\u00f3n del nivel de conflicto que vive el pa\u00eds (sin incluir el crimen organizado, harina de otro costal) y debido a que, por d\u00e9cadas, ha habido ni siquiera un intento de respuesta.<\/p>\n<p>Peor a\u00fan, la existencia de puntos de vista, posiciones y estrategias con objetivos opuestos ha fomentado el desarrollo de toda una industria de manipulaci\u00f3n pol\u00edtica -creada y fomentada desde el gobierno y luego encontrado uncontrollable-, mucha de la cual est\u00e1 inspirada menos por grandes principios filos\u00f3ficos o ideales que por el pragmatismo m\u00e1s mundano, conocido en el diccionario como el chantaje y la extorsi\u00f3n. As\u00ed es como la Ciudad de M\u00e9xico se convirti\u00f3 en el oasis de manifestaciones o c\u00f3mo, en lugar de buscar soluciones al n\u00facleo problem\u00e1tico, algunos sindicatos han depredadas, algunas candidaturas presidenciales se han puesto en marcha \u00fanicamente sobre la base de resentimiento, o c\u00f3mo algunos pol\u00edticos se han refugiado detr\u00e1s de cada vez m\u00e1s alto muros: la residencia presidencial oficial de los Pinos es un buen ejemplo de esto.<\/p>\n<p>La industria del chantaje hoy incluye a todos: desde el gobernador que parece demostrar solo delante del Palacio Nacional a los que comandar conflicto en el rinc\u00f3n m\u00e1s remoto y grieta del pa\u00eds a la avenida Insurgentes, no es resolver los problemas de los ind\u00edgenas, sino m\u00e1s bien para empujar a lo largo de su propia causa personal. Entre una cosa y otra disidentes son secretadas, negociadores y chantajistas. Pero el punto subyacente no es la industria del chantaje, pero el hecho de que en efecto hay una escisi\u00f3n esencial en el centro del pa\u00eds y el Estado de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>En la vieja era del PRI el pa\u00eds se someti\u00f3 a movilizaciones diarias de esta naturaleza, pero el sistema disfrut\u00f3 de la capacidad, y en general la disposici\u00f3n, para actuar y para evitar llegar a situaciones extremas. A pesar de que era raro que un problema a resolver, al menos era igual de raro que los conflictos lleguen a excesos incontrolables. El deterioro gradual de la autoridad gubernamental, la falta de voluntad para emplear la fuerza y \u200b\u200bel extrav\u00edo de la br\u00fajula termin\u00f3 convirtiendo el propio gobierno en la presa de chantajistas. El trastorno generalizado que sigui\u00f3 fue el producto de la apat\u00eda: las viejas reglas autoritarias ya no se aplicaron debido al temor a las consecuencias en los medios de comunicaci\u00f3n y un concepto novedoso pol\u00edtica para atacar el coraz\u00f3n del problema no se ha desarrollado. Los dos gobiernos panista cambian ni la l\u00f3gica ni la tendencia. Por lo tanto su deuda a la sociedad es tan grande: en contra de su acumulaci\u00f3n hist\u00f3rica, abandonaron la ciudadan\u00eda y ejercieron ning\u00fan esfuerzo que no sea continua para allanar el camino de la perdici\u00f3n.<\/p>\n<p>A la vista de esta realidad, el nuevo gobierno ha respondido de dos maneras: se ha reorganizado las estructuras del poder real con el fin de recuperar la autoridad fuera de lugar y, como ocurri\u00f3 en la carretera Acapulco, ha tomado medidas para someter a los alborotadores a las normas m\u00ednimas de civilidad. Esto se refiere a las dos caras de la misma moneda: Ser la autoridad y de hacer ejercicio antes de cualquier persona que lo desaf\u00eda. El resultado inmediato ha sido por otra parte encomiable. El gobierno logra atenuando la materia inmediata: sin embargo, como puede verse a diario, que no constituye una soluci\u00f3n al tema de fondo.<\/p>\n<p>Chantaje s\u00f3lo termina cuando se elimina la fuente de la extorsi\u00f3n o cuando se resuelve su \/ sus motivos. En los a\u00f1os juveniles del sistema antiguo que el primero se llev\u00f3 a cabo, pero m\u00e1s tarde se hizo otra cosa: los chantajistas no fueron eliminadas, ni eran las causas del problema atacado, lo que dio lugar a la proliferaci\u00f3n de chantajistas. El ejercicio de la autoridad ataca a la l\u00ednea del frente, pero nada m\u00e1s. La cuesti\u00f3n es lo que realmente se puede hacer.<\/p>\n<p>La siguiente cita capta la esencia del problema y, porque no tiene nada que ver con M\u00e9xico, me parece que le permite a uno tener una perspectiva menos c\u00e1ustica y m\u00e1s desapasionado de la naturaleza de nuestro desaf\u00edo: &#8220;La tragedia de Al Assad regla de la familia es Siria no es que se produce la tiran\u00eda &#8220;, dice Robert Kaplan. &#8220;Que la tiran\u00eda, recuerda, producida la paz interna sostenida despu\u00e9s de 21 cambios de gobierno en los 24 a\u00f1os anteriores, el mayor golpe el de Assad &#8230; La tragedia es que los al Assad no hicieron nada \u00fatil con la paz interna que hab\u00edan establecido. Ellos no emplean el orden en que se hab\u00edan creado para construir una sociedad civil, uno que hubiera evitado la guerra actual. Nunca se convirtieron sus s\u00fabditos en ciudadanos: Los ciudadanos elevarse por encima de sectarismos, mientras que los sujetos tienen que sectarismo a caer de nuevo &#8220;.<\/p>\n<p>Los acontecimientos recientes en el estado de Guerrero muestran lo peor de lo viejo sistema pol\u00edtico, junto con los riesgos de alianzas peligrosas con el crimen organizado. Sin embargo, la soluci\u00f3n reside en un realineamiento pol\u00edtico con la voluntad de emplear la fuerza para que se pegue. La carretera control de carretera Acapulco y la acci\u00f3n por el grupo que es responsable y sus l\u00edderes no son m\u00e1s que respuestas sectarias a un sistema con el que no se identifican. No ven que el sistema les beneficia o que puedan avanzar en sus intereses leg\u00edtimos por v\u00eda de negociaci\u00f3n, porque no son, ni se sienten a s\u00ed mismos, los ciudadanos. Ellos sienten que est\u00e1n sujetos y, como tal, que desaf\u00edan al gobierno. El mecanismo de chantaje funcion\u00f3 muy bien durante d\u00e9cadas. Pero hoy en d\u00eda el gobierno se equivoca si piensa que va a disuadir a ellos con un par de espect\u00e1culos de autoridad. Lo que se necesita es un cambio en la concepci\u00f3n b\u00e1sica de lo que son el gobierno y la ciudadan\u00eda. No ser\u00e1 f\u00e1cil, pero es la \u00fanica forma de romper el punto muerto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>The country continues to be divided, not only in positions and<br \/>\npreferences but also in the concept of how Mexicans find themselves as a<br \/>\n society. For some Mexicans blocking a highway is something natural and<br \/>\nacceptable: all\u2019s fair in love and war. For others the blocking of a<br \/>\nmeans of communication constitutes a constitutional violation. For the<br \/>\nformer the use of force is tantamount to repression, thus reprehensible<br \/>\nand should never take place; for others, force is a central instrument<br \/>\nof the rule of law. This is about not only views at cross-purposes but<br \/>\nalso about radically different lifestyles: for some \u201cthe worse the<br \/>\nbetter\u201d, for others \u201cwe\u2019re just getting along\u201d. In the last analysis,<br \/>\nthe deep-seated issues that confront Mexican society are never<br \/>\nconfronted: the division that stupefies the country and that hinders it<br \/>\nfrom constructing a platform of development in which we all dovetail.<br \/>\nNone of this is new, but the terrible thing about it is that for fifty<br \/>\nyears Mexicans have been, at least since 1968, entangled in this<br \/>\nlabyrinth and there\u2019s nothing to suggest that we have advanced even an<br \/>\niota.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":4798,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[17],"class_list":["post-3133","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-publications","tag-federal-district"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cidacmx.org\/eng\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3133","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cidacmx.org\/eng\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cidacmx.org\/eng\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cidacmx.org\/eng\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cidacmx.org\/eng\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3133"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/cidacmx.org\/eng\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3133\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4836,"href":"https:\/\/cidacmx.org\/eng\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3133\/revisions\/4836"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cidacmx.org\/eng\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4798"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cidacmx.org\/eng\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3133"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cidacmx.org\/eng\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3133"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cidacmx.org\/eng\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3133"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}